El Partido lidera y desarrolla la cultura en el período de renovación

Jueves 14 de enero de 2021 18:35:18
Nhan Dan-

1. Inmediatamente después de ser fundado, en 1930, y empezar a liderar la Revolución nacional, el Partido Comunista de Vietnam concibió a la cultura como “uno de los tres frentes (economía, política, cultura) donde tiene que cultivarse el comunista” (Plataforma sobre la cultura de Vietnam - 1943). A lo largo de los últimos 90 años, tal pensamiento estratégico ha sido interiorizado y materializado con efectividad. Durante ese proceso, con la transformación y evolución de la práctica y el pensamiento, los puntos de vista y lineamientos del Partido en materia de cultura fueron desarrollados y perfeccionados, y se pueden dividir en dos fases: antes del período “Doi Moi” (Renovación), en 1986, y desde entonces hasta la actualidad. Por lo general, las perspectivas de esta última se sometieron a notables ajustes en comparación con sus predecesoras y realmente mostraron avances en calidad.

En cuanto a lo que engloba e implica la cultura, previamente a la implementación de “Doi Moi”, el Partido solía hacer énfasis en dos ramas, una de literatura y arte y otra sobre la vida cultural en realidad, pues las abordó en la mayoría de sus documentos. Considerando la construcción cultural en la práctica y el resumen de esta en términos teóricos, a partir de “Doi Moi”, la organización evaluó que esa manera de ver no era muy exhaustiva y al cabo definió a la cultura desde un ángulo mucho más amplio e inclusivo.

Según la Resolución emitida por el Comité Central del Partido de octavo congreso en julio de 1998, en su quinto pleno –la cual trata la construcción y el desarrollo de una cultura vietnamita avanzada e imbuida de identidad nacional–, por primera vez la cultura se entiende compuesta por ocho ámbitos, entre estos no solo la literatura y el arte, sino también la construcción del entorno cultural; el cultivo del pensamiento, el moral y el estilo de vida; el desarrollo de la educación-formación, la ciencia-tecnología y el sistema de información de masas; la conservación y promoción de los patrimonios culturales y las culturas de las etnias minoritarias; la formulación de políticas para las religiones, la extensión de la cooperación internacional en el tema y el perfeccionamiento de las instituciones culturales.

Tener un entendimiento más claro, completo y general del término sirvió de base para que el Partido apoyara enérgicamente un punto de vista: los elementos culturales deben vincularse estrechamente con la vida y las actividades sociales en todos los aspectos, incluyendo la política, la economía, la sociedad, el derecho y la disciplina, forjándose así una fuerza interna de vital importancia para garantizar un desarrollo sostenible tal y como se estipuló en la Resolución 33-NQ/TW del 9 de junio de 2014 del mencionado comité.

La nueva percepción acerca del alcance y los elementos componentes de la cultura ha sido un paso de desarrollo fundamental del Partido desde el inicio de la renovación. Bajo tal óptica, el liderazgo del Partido en la materia ha sido objeto de grandes cambios, es decir, exigió mejores capacidades del personal encargado para promover la fuerza total de las formas de práctica cultural y su impacto sobre otros sectores de la vida social.

Respecto a la posición y el papel del referido ámbito, el Partido insistió en que entre 1930 y 1975 la cultura, la literatura y el arte eran armas en la movilización revolucionaria y de lucha por liberar y defender la Patria, con la misión de participar directamente en el combate y contribuir –aprovechando sus propias ventajas– a dicha empresa. El valor de este principio fue reafirmado en el período de renovación.

El Partido también amplió su enfoque a la cultura considerando el rol integral de esta, y resaltó primero su carácter imprescindible para la vida humana. Según la Resolución 05-NQ/TW del Buró Político elegido en el sexto congreso, fechada en noviembre de 1987, dicha área muestra el nivel de desarrollo general de un país y una época, y es donde se acuñan los valores culturales que enriquecen la vida. Este prisma sobrepasó la manera ordinaria de conocer una civilización, que se trata de asociarla con períodos concretos de la historia, sino la ambientó en el transcurso común de la vida social y humana. Por lo tanto, se convirtió en un nuevo logro teórico de suma importancia al realizar visiones más profundas, completas y científicas acerca de la posición y el papel de ese ámbito en todos los aspectos.

Así, la organización política dio otro paso fundamental en el pensamiento sobre el tema: la cultura es la base espiritual de la sociedad, un objetivo y a la vez una motivación para el desarrollo sostenible del país. El nuevo punto de vista es valorado como el que mejor abarca la posición y el rol de la cultura. Es decir, la cultura se apreció en su mayor profundidad, a través de los valores creados por su propia mano, y comenzó a ser un punto de apoyo espiritual para la sociedad y un factor impulsor del desarrollo.

El rasgo básico de la cultura vietnamita, “Avanzada e imbuida de identidad nacional”, igualmente es un logro teórico del Partido en el período de renovación. Este se alcanzó sobre la base de prácticas reales y tras un arduo proceso de estudio y de superación de criterios rígidos y dogmáticos que aún persistían en la construcción de la cultural nacional.

A los cinco años de renovación, en 1991, el Partido presentó en su Plataforma de construcción nacional en la transición al socialismo, puntos de vista terminológicamente actualizados. Siete años después, el quinto pleno del Comité Central (elegido en el octavo congreso) aclaró más esa novedosa visión. La cultura avanzada e imbuida de identidad nacional constituye una de las seis características del socialismo. Es más, “avanzada e imbuida de identidad nacional” de ningún modo se traduce como dos ideas o requisitos separados, solo puestos uno al lado del otro, sino que se fusionan en la naturaleza común de esa cultura.

Como concepto, el carácter de “avanzada” proviene del patriotismo y del contenido medular de la independencia nacional y el socialismo basados en el marxismo-leninismo y los pensamientos del presidente Ho Chi Minh. El objetivo último de este es el ser humano, su felicidad, su desarrollo libre e integral, en relación armoniosa entre el individuo y la comunidad, así como entre la sociedad y la naturaleza.

La categoría “imbuida de identidad nacional” engloba los valores sostenibles, o sea, las quintaesencias de las etnias vietnamitas, nutridas a lo largo de la milenaria historia de construcción y defensa del país. Esos valores fueron creados, desarrollados y amoldados hasta configurar la singularidad de la nación vietnamita.

Además, constituyen un sistema abierto, que en lugar de permanecer como un ente fijo, se cultiva con el paso del tiempo y así es capaz de enriquecer la identidad nacional. La defensa de la identidad nacional necesita marchar en paralelo con el intercambio internacional para captar y aprender lo bueno y avanzado de la cultura mundial, pues la tarea de conservar debe ir de la mano con la de combatir la obsolescencia.

Sobre la literatura y el arte, el Partido subrayó que, en primer lugar, son secciones de especial delicadeza de la cultura, así como una de las grandes fuerzas motrices para la construcción de la base espiritual de la sociedad y el desarrollo integral de los vietnamitas.

En segundo lugar, destacó el humanismo y la democracia de la literatura y el arte contemporáneos. Pidió de estas disciplinas no solo el carácter de orientación como antes, sino también la capacidad de satisfacer la creciente demanda cultural-espiritual del pueblo.

En tercer lugar, mantuvo su afirmación de que “los talentos en la literatura y el arte son bienes valiosos de la nación”. Resaltó aún más la necesidad, por parte de los dirigentes, de tener una actitud respetuosa y garantizar la libertad de creación, alentar todos los recursos de creatividad de los escritores y artistas para reforzar el papel tradicional de estos como combatiente en el frente cultural, y urgirles a cumplir su responsabilidad ciudadana.

Las mencionadas nuevas perspectivas del Partido sobre la cultura desde el comienzo de “Doi Moi” han servido de referencia para los directivos en la construcción y el desarrollo del sector durante los últimos 35 años, además de la formulación de lineamientos cruciales en el tema.

2. En comparación con la etapa previa a 1986, por lo general, la fisonomía de la cultura de Vietnam ha presentado marcados cambios bajo el encuadre de economía de mercado con orientación socialista. Es imposible el empleo de triviales medidas de administración para detener las inéditas tendencias de desarrollo del sector. El Partido consideró a esta diversificación concordante con un período de renovación e integración internacional, pero hizo notar la necesidad de trazar objetivos principales para el liderazgo del sector.

Recientemente, la fuerza política acordó respetar la creciente riqueza cultural y a la vez prestar atención al desarrollo de las arterias primordiales de la literatura y el arte. Se trata del patriotismo y el humanismo, el apego a la nación, los esfuerzos por recrear auténticamente la lucha revolucionaria y más, los cuales se reflejan en temas históricos y candentes del país, según la Resolución 23-NQ/TW del Buró Político de décimo legislatura, fechada en junio de 2008. Este es un lineamiento acertado, pertinente a la demanda de desarrollo cultural y también la de dirección y orientación para ese desarrollo.

Sin embargo, actualmente están emergiendo varios problemas en las relaciones entre la cultura y el simple acto de distraerse. El papel de la cultura se ve omitido e incluso reducido a la mera diversión y la satisfacción personal. Ha habido muchos productos etiquetados como “culturales”, pero que propugnan un estilo de vida totalmente contrario a las buenas tradiciones. Los ideales de vida y gustos estéticos mediocres de una parte del público afectaron el modo de pensar y crear de algunos artistas, dando origen a productos asequibles pero de baja calidad.

Consciente del pensamiento algo desorientado sobre las funciones de la cultura, el Comité Central del Partido del undécimo ccongreso promulgó, en junio de 2014, la Resolución 33-NQ/TW, a través de la cual enfatizó las relaciones inseparables entre la construcción y el desarrollo del sector y el ser humano.

La guía y la capacitación del contingente para el referido campo han sido reiteradas como una de las enormes responsabilidades y tareas del Partido y del Estado. Durante los años de la revolución, la liberación nacional, la defensa de la Patria y la reunificación del país, la vida cultural de los vietnamitas llevó un título noble y exclusivo para quienes se dedicaban a tales tareas: “artista-combatiente” o “combatiente-artista”, una evidencia del fuerte apego del artista hacia la Revolución y los ideales del Partido.

Desde el despliegue de “Doi Moi”, a pesar de ciertos cambios de dicho contingente –ocasionados por los impactos multidimensionales y complicados de la vida–, el Partido asevera que los artistas se mantienen como una fuerza confiable, fiel, dedicada a su carrera, con un profundo afecto hacia el país y los compatriotas, y capaces de crear numerosos obras a favor de la causa de la renovación.

El Partido se ocupa especialmente de analizar las nuevas características y cuestiones surgidas en el universo de la cultura para determinar las tareas a cumplir. Entre estas sobresalen la atención a los más talentosos, las diferencias observadas en las nuevas generaciones, el impacto multifacético de la cultura internacional, la creciente demanda de libertad en pensamiento, creatividad y experiencia, además de la labor de intensificar y remozar la formación del personal ante las exigencias de la contemporaneidad.

La institucionalización de los lineamientos y puntos de vistas del Partido sobre la esfera cultural en leyes y políticas específicas del Estado es un modo importante de garantizar el liderazgo partidista en el tema. Los últimos 35 años han atestiguado la formulación de una serie de leyes directamente relacionadas con las ramas de la cultura y políticas concretas al respecto.

El Partido ha mostrado su respeto y alta valoración hacia asociaciones de literatura y arte a nivel central y local. Las considera organizaciones sociopolíticas y profesionales de las personas activas en esos sectores, quienes se han afiliado voluntariamente para servir a la causa revolucionaria del Partido y el pueblo.

Aun así, al Partido y el Estado les queda una cuestión por resolver, consistente en la falta de efectividad y uniformidad en el proceso de institucionalización. Solucionar este asunto es una demanda urgente y fundamental para la unanimidad entre el liderazgo del Partido y la gestión del Estado en materia de cultura.

Profesor y doctor Dinh Xuan Dung