EVFTA y EVIPA: nuevas motivaciones y expectativas

Jueves 20 de febrero de 2020 20:20:29EVFTA y EVIPA: nuevas motivaciones y expectativas

Ceremonia de firma del EVFTA y el EVIPA con la presencia del primer ministro de Vietnam, Nguyen Xuan Phuc.

Nhan Dan-

Primera parte: Nuevas oportunidades y desafíos

Los Acuerdos de Libre Comercio (EVFTA) y de Protección Inversionista (EVIPA) entre Vietnam y la Unión Europea (UE), ratificados por el Parlamento Europeo (PE) brindarán oportunidades entrelazadas con desafios a los países firmantes. Para Vietnam, este hecho plantea nuevas tareas que requieren muchos esfuerzos para aprovechar al máximo las oportunidades ofrecidos por estos mecanismos.

Ambos documentos fueron rubricados el 30 de junio de 2019 y aprobados el 12 de febrero de 2020 por el PE con el apoyo de la mayoría de los eurodiputados (EVFTA: 301 votos a favor, 192 en contra y 40 abstenciones; EVIPA: 407 a favor, 188 en contra y 53 abstenciones).

El EVFTA entrará en vigor en cuanto la Asamblea Nacional de Vietnam y el PE lo ratifiquen, mientras el EVIPA deberá ser ratificado por el Parlamento vietnamita, el PE y los órganos legislativos de los países miembros de la UE. El PE dio luz verde a la implementación del EVFTA, sentando así una base importante para que los parlamentos integrantes del bloque continental lo ratifiquen en los próximos tiempos.

La ratificación de los dos acuerdos por parte del PE, donde se agrupan 700 diputados de 27 países en representación de numerosos partidos políticos e intereses económicos, constituye un hito importante para la celebracion del 30 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Vietnam y la UE. Este resultado de votación muestra el reconocimiento y la alta valoración por parte de los eurodiputados y las naciones miembros del bloque continental respecto a la posición y el prestigio creciente de Hanói, así como a la asociación y cooperación integral entre ambas partes.

Para Vietnam, estos mecanismos comportan perspectivas y compromisos jamás vistos, los cuales incluyen oportunidades y abren muchas expectativas para consolidar una cooperación cada vez más profunda, amplia, integral, equitativa y eficiente con la UE para beneficio mutuo. Asimismo, contribuyen a fortalecer la conexión económica internacional y el desarrollo sostenible, reafirman la posición de Vietnam y concretan la política de la UE a favor del reforzamiento de los lazos con Asia y el Pacífico en general y con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) en particular.

La UE, en la actualidad, es el tercer mayor socio comercial y uno de los mayores mercados de exportación del país indochino. El volumen comercial bidireccional se multiplicó por 12 veces, de cuatro mil 100 millones de dólares en 2000 a más de 50 mil 400 millones en 2017. Las exportaciones vietnamitas al viejo continente aumentaron 13,6 veces (de dos mil 800 millones de dólares a más de 38 mil 300 millones), mientras las compras europeas se incrementaron nueve veces (de mil 300 millones de dólares a 12 mil 100 millones). Los productos exportables principales de Vietnam a la UE son calzados, textil, café, madera y mariscos.

Esta agrupación continental es un inversor importante en el mercado vietnamita. En 2017 se registraron 24 de los 27 países que invirtieron en la nación indochina, con dos mil proyectos valorados en más de 21 mil 500 millones de dólares. Las inversiones europeas se canalizan a la mayoría de los sectores importantes, principalmente en los de industria, construcción y servicios.

El EVFTA y el EVIPA favorecerán el acceso de las empresas de la UE a un mercado de casi cien millones de habitantes de Vietnam, sin contar al mercado de la Asean y toda la región. Se prevé que hacia 2020 al Producto Interno Bruto (PIB) del bloque europeo se le agregan 30 mil millones de dólares, y las exportaciones, un 15,28 por ciento, cifra que podría aumentar a 33,06 por ciento, 36,7 por ciento y 29 por ciento en 2025, 2030 y 2025, respectivamente.

Ambos instrumentos está abriendo a las empresas vietnamitas la puerta hacia un mercado potencial de 508 millones de habitantes y un valor calculado en 18 billones de dólares. Una vez validado el EVFTA, la UE eliminará el arancel de importación impuesto sobre cerca del 86 por ciento de los productos vietnamitas y después de siete años, la cifra se elevará al 99 por ciento. Por su parte, Hanói se compromete a eliminar el 48,5 por ciento de los aranceles aduaneros para la importación de bienes procedentes del bloque comunitario, y al 99 por ciento del total en un período de siete años.

Cabe destacar que el EVFTA cuenta con una estructura económica altamente complementaria, lo que podría evitar una competencia directa. Los compromisos de apertura del mercado generados por este mecanismo siguen una senda apropiada para la capacidad competitiva de las empresas vietnamitas.

Se espera que la implementación de estos documentos genere una fuerte competencia solo en áreas como logística, productos químicos, medios de transporte, metalurgia, fármacos y productos agrícolas procesados, mientras brindará nuevas oportunidades y motivaciones a Vietnam.

Junto con otros beneficios indirectos, se estiman que en los próximos años de vigencia del acuerdo, los envíos al exterior subirán aproximadamente a un 20 por ciento en 2020, un 42,7 por ciento en 2025, y un 44,37 por ciento en 2030. En sectores particulares, se pronostica para 2025 un aumento del 65 por ciento de la venta del arroz, del 67 por ciento en el caso de las confecciones textiles e incluso del 99 por ciento en el de las exportaciones de calzado, además de repuntes en otros rubros como productos forestales, alimentos procesados de ganado y aves, bebidas y tabaco.

Mientras, la contribución de las ventas al extranjero al crecimiento del Producto Interno Bruto sería de más del 2,2 por ciento, cifra que podría aumentar del cuatro al seis por ciento en 2025 y en los años siguientes.

La exención inmediata del 85,6 por ciento de las líneas arancelarias para los bienes vietnamitas ayudará a mejorar la capacidad competitiva del 70,3 por ciento de la venta total del país indochino a ese mercado. Por su parte, Vietnam elimina el 48,5 por ciento de los aranceles para las importaciones de ese destino, lo que reducirá los costos de los insumos y los precios de los productos básicos y servicios.

De acuerdo con los pronósticos de la Cámara Europea de Comercio en Vietnam (EuroCham), la UE centrará sus inversiones en la aplicación de la tecnología avanzada en la agricultura, un área potencial para las empresas del bloque, particularmente en la fuente del capital, la promoción de la transferencia de soluciones de alta tecnología aplicada al sector agrícola y el procesamiento de productos agrícolas y alimentarios.

El área de inversión a la que se dirige el EVFTA no solo apunta a la fabricación, importación y exportación, sino también a los servicios que siguen la tendencia de la Cuarta Revolución Industrial como las telecomunicaciones y la tecnología de la información, la arquitectura, la consultoría técnica y los servicios ambientales. Una vez que estos servicios alcancen el nivel internacional, Vietnam no solo podrá reducir las importaciones, sino también exportará servicios de alta calidad, aumentará el valor y la eficiencia de las exportaciones y logrará una balanza comercial positiva.

Los compromisos del EVFTA facilitarán las inversiones de las empresas de las partes en los respectivos mercados. En consecuencia, ambas gozarán de un trato equitativo y garantizará la protección a todas las inversiones y derechos de los inversores:

(1) Tratar por igual a los inversores nacionales y fuera del bloque en la inversión y el acceso al mercado;

(2) No aplicar políticas restrictivas como los requisitos de contenido nacional, producción procediente de fábrica local, transferencia de tecnología, restricciones de importación y normas de exportación;

(3) Garantizar la devolución y compensación para los inversores por las pérdidas ocasionadas por los conflictos armados, disturbios sociales, emergencias o daños causados por la política estatal;

(4) No expropiar ni nacionalizar las inversiones, excepto en los casos de uso público, los cuales serán compensados conforme con la ley.

(5) Reconocer y facilitar las transferencias de activos, tales como la contribución de capital, el pago de intereses, las transacciones de compraventa y la compensación.

(6) Si el EVFTA fuera cancelado, los países miembros se obligarán a aplicar las regulaciones sobre la inversión por 15 años adicionales.

(7) Acordar un mecanismo riguroso y amistoso para solucionar las disputas si existen, para que sean analizadas de forma objetiva y exhaustiva antes de dar la decisión final, la cual será cumplida por las partes concernientes.

En realidad, la inversión extranjera directa de la UE ha sido uno de los nuevos recursos para que Vietnam acelere la renovación en la senda de integración, a través de la apertura de un canal de movilización del capital para las inversiones; la reestructuración económica; la promoción de la transferencia de tecnología y el suministro de mercancías al mercado interno; junto con la ampliación de las exportaciones al exterior y el fomento de la integración internacional.

Este flujo también abrirá un periodo de transición para convertir a Vienam, de un país con una fuerza laboral poco calificada, en otro con mano de obra profesional. En otras palabras, el EVFTA constituye una fuerza impulsora para el avance de la nación indochina en el proceso antes mencionado.

De hecho, el sector de confección textil, una de las industrias principales de Vietnam y en el que laboran más de dos millones de personas, disfrutará de enormes beneficios. El actual arancel del 12 por ciento aplicado por la UE a los productos de este tipo de Vietnam se reducirá al cero por ciento.

Además, el país indochino es uno de los 10 mayores exportadores de calzado del mundo, con más de 500 empresas y un millón de trabajadores. Las exportaciones del sector representan el 10 por ciento del volumen total anual, la mayoría son calzados de alta calidad, y generaron ingresos por dos mil 300 millones de dólares en 2008, equivalentes a un 48 por ciento de la facturación total, y calzados deportivos para marcas estadounidenses y europeas.

El EVFTA también aborda otros aspectos, tales como los compromisos sobre el trato nacional en el campo de la inversión; la solución de las disputas entre inversores y el Estado; la competencia y el desarrollo sostenible; la cooperación y el fortalecimiento de capacidad y asuntos legales e institucionales, a fin de crear un entorno de inversión abierto, favorable y justo para las empresas, en contribución al fomento de la colaboración y el desarrollo comercial entre ambas partes.

Este acuerdo también abarca esferas en las que Vietnam nunca se ha comprometido, tales como la inversión tanto en la producción como en los servicios así como las políticas para empresas estatales, la contratación pública, el trabajo y el medio ambiente.

Una vez implementado el EVFTA, especialmente en materia de eliminación arancelaria, promoción de inversión, reconocimiento recíproco de los criterios, mejora de las normas de origen y del entorno comercial y apoyo técnico para aumentar el conocimiento sobre los estándares de la UE y la aplicación de esos mismos, Vietnam gozará de numerosas oportunidades para ampliar sus exportaciones, atraer inversiones y participar de manera más profunda en la cadena de valor global.

Junto con otros acuerdos de Libre Comercio firmados con la Unión Aduanera de Rusia, Bielorrusia y Kazajistán, el EVFTA y el EVIPA ayudan a Vietnam a diversificar sus socios y mercados, con vistas a consolidar su posición en el mercado de la UE en particular y en toda Europa en general.

Estas herramientas contribuyen, además, a la recepción de mercancías de alta calidad y al establecimiento de una cadena productiva asociada con flujos de inversión del bloque dirigidos a la alta tecnología, tanto en las industrias de soporte como en la agricultura, los servicios y la economía digital.

La cooperación efectiva entre las dos partes en la materialización de los compromisos de estos tratados permitirá a Vietnam perfeccionar las instituciones y mejorar los estándares laborales y la calidad de la vida de sus ciudadanos, además de impulsar la reestructuración económica con miras al crecimiento sostenible.